Grieta

Grieta

 

Desde los bordes el polvillo solar cae eternamente cubriéndolo todo; otorgando infinita su pátina. Nada fructifica en la arena que pisotean nuestros desesperos: las plantas se secan con la sal de nuestras lágrimas y las paredes continúan sin desgaste a pesar del incesante roce. Sigue floreciendo el vacío.

 

 

1999

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