Sunday, July 16, 2017

Hojas de un cuaderno de pausas: A-brasas (2016-2017)

Aún piden atención y esperas estas hojas de un cuaderno de pausas: A-brasas (2016-2017), entre tanto, estas líneas aún parecen seguir allí:

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Llevada por el viento
caerá la hoja
desnuda contra el huero azul
quedará la rama
vencida por el peso de la luz

Esta soledad que bebe
de las horas
como el sediento
al agua que se demora 
en las rocas ahuecadas


***



Qué ansia abraza
el temblor de los pinos

hebras de pálida luz
entre las piedras
que auscultan
los latidos del agua.


***


Ver hasta transparecer
ser el espejo difuminado
donde el ocaso 
permanece en las hojas
y la nada se extiende
entre las ramas
e inunda de espera
el abismarse de la luz
el cese de lo oscuro.


***


Mientras caen las horas
en el hueco frío de la mano
miro sus surcos

mido las huellas de lo ido
pasmo en las encrucijadas
incesantes de las líneas

todo cuanto busco en ellas
tan lejos de mí

entrecierro la mano
las sombras se agolpan
es noche en las grietas
donde excavo fonemas

la noche recala
sobre la senda azul
de la sangre que irriga la mano
aún atisbo
aguardo sin inquietud
aún perdido


***


Sobre las hojas caídas, entre el olvido,
he buscado el instante inmóvil,
la desolación 
colándose a borbotones
entre la arena que ya no intuye su mar
y busca entre pestañas el camino del agua

tal vez bajo su lluvia 
mi ojo encuentre
–un poco más allá–
otro vacío que colme

el desconocido abismo
de una luz sin recuerdos


***


El verde
su temblor de pradera
bajo el hálito de la mañana
su crujir de tierra 
bajo el pequeño sol de las semillas
que perforan su túnel en lo oscuro
para rezumar la luz
en la herida siempre abierta
del nacer

El verde de la repetición
que a escondidas prepara
la savia y el dulzor y el veneno
cuya cita desdibuja el círculo
y recubre la muerte

La verde sensación
de cuanto no podré eludir.


***

Barrenar el oscuro horizonte
el vacío que a todos convoca
el vórtice de deseos
en la llanura olvidada

tender los lentos pasos
hacia la luna fugaz
que entre la arena se pierde
sigilosa
como una sombra
enlazada a la ceniza


***

En la ventana cuelga
un ocaso desteñido
una luz sucia de aroma oxidado

los loros gritan
las insuficientes ramas

Desde los sótanos
de mis ojos
brota, húmedo,
el dolor del incendio
desplegándose en tu boca


***



Thursday, June 01, 2017

Relojería

Charles Simic ha dicho que «en su esencia, un poema lírico trata del tiempo detenido. El lenguaje avanza en el tiempo, pero el impulso lírico es vertical». En su poema, Relojería (o “Reparación de relojes”, aún no decido cómo traducir el título), la relojería de nuestra conciencia del tiempo, y cómo la ilusión de poder medirlo es a un tiempo reacción y adaptación a nuestra condición mortal. El poema es toda una fotografía del tiempo detenido, pero también, del tiempo que incidiosamente se detiene en la muerte. Nacido en Yugoslavia, en 1938, conserva sin duda, entre sus primeros recuerdos, entre sus imágenes mentales, recuerdos de su natal Belgrado bombardeada en 1941. El infinito borbotea en el tiempo detenido del poema, en su eternidad de piñones y volantes mínimos y tenues como una gota de lluvia, mientras el café, hierve, cauteloso como el corazón ante la pesadilla, mientras saboreamos nuestras vidas que son solo paso.


Relojería

Un pequeño piñón
incandescente,
tembloroso como
una mariposa ensartada.

Manecillas lanzadas
en todas direcciones:
la intersección
que uno alcanza
en una pesadilla.

Por encima de eso
el número 12 preside
como un apicultor
sobre el zumbador enjambre
del reloj abierto.

Otros piñones
que podrían caber
en una gota de lluvia.

Herramientas
que han de ser pinzas
del resplandor de estrellas árticas.

Diminutos molinos dorados
moliendo invisibles
granos de café.

Cuando el café hierve
cauteloso,
para no quemarnos,
lo elevamos
hasta los labios
de la más próxima
oreja.

Charles Simic
Traducción de Carlos Ciro




Original en inglés:


Watch Repair

A small wheel 
Incandescent, 
Shivering like 
A pinned butterfly. 

Hands thrown up 
In all directions: 
The crossroads 
One arrives at 
In a nightmare. 

Higher than that 
Number 12 presides 
Like a beekeeper 
Over the swarming honeycomb 
Of the open watch. 

Other wheels 
That could fit 
Inside a raindrop. 

Tools 
That must be splinters 
Of arctic starlight. 

Tiny golden mills 
Grinding invisible 
Coffee beans. 

When the coffee’s boiling 
Cautiously, 
So it doesn’t burn us, 
We raise it 
To the lips 
Of the nearest 
Ear.



Charles Simic (‘Watch Repair’. Selected Early Poems)

Friday, February 24, 2017

Die Dunkel-Impflinge - Los de-inoculada-oscuridad

Quizá también la luz al momento de manar esté hecha jirones, deshilachada, como hebras que ya no pueden trenzarse, que ya no atan ni tensan. Paul Celan escribió, en 1968, ‘Fadensonnen’, un poemario hecho como su título, de luz deshilachada. Cada fragmento, un sol raído, arañado por la minuciosa garra de una pluma, cada breve hoja inoculada por la oscuridad de la tinta que intenta cercar la herida, restañar lo que en ella sangra y calla, el tú que apenas despunta entre las manos, allí donde lo más atado, donde la oscuridad se injerta en la hoja, quiere decirse libre.

Este poema, ‘Fadensonnen’, ha rehuido todos mis intentos de traducción. Apenas garabatos, balbuceos de incomprensión y latidos he puesto en las hojas en varias ocasiones. Hay un fragmento de la segunda parte del poema, que, creo, contiene –como todos, pero con alguna especie de intensidad mayor–, esa idea de una luz que es solo esquirlas, filamentos, pero que, en su discontinuidad absoluta lleva consigo la totalidad de cada fuente, de cada sol, cada hebra de luz es un sol, un sol-filamento. Ese fragmento, me parece, ha sido esquivo a varios intentos de traducción, también al mío, que presento a continuación, como un descaro amable, como una invitación a buscar, entre lo oscuro, el calor de esa hilacha de sol.

LOS DE-INOCULADA-OSCURIDAD, en
su imperturbable circuito
al rededor de la herida,
como-agujas,
más allá del número y del sinnúmero,
con su encargo, infatigables, 
el rasgueante-ruido de cristal templado
de la escritura, 
en ambas orillas
el saturado
precinto-de-las-manos (a medias
destellas tú, de alabastro), 
en la invernal clemencia
un pinar se dice libre. 
Paul Celan, Fadensonnen (Soles-Hilos), 1968

El escrito original en alemán (celaniano) dice así:

DIE DUNKEL-IMPFLINGE, auf
ihrer unbeirrbaren Kreisbahn
rund um die Wunde,
nadelig,
jenseits von Zahl und Unzahl,
auf Botengang, unermüdlich, 
die glasharten
Schleifgeräusche der Schrift, 
an beiden Säumen
das aufgeforstete

Hände-Revier (du halber
Schein, alabastern), 
in der wintrigen Schonung
spricht eine Kiefer sich frei. 
Paul Celan, Fadensonnen, 1968

Monday, November 28, 2016

La oración natural del alma


«...l’attention de l’esprit est une prière naturelle...» Nicolas Malebranche


«la atención del espíritu es una oración natural...»

En un hermoso giro, Edward Hirsch, al citarlo, hace de este 'extracto' del curita racionalista francés, un elogio de la atención y un precepto de vida y escritura:

«Attentiveness is the natural prayer of the soul» (Nicolas Malebranche citado por Hirsch –y por otros–)


«La atención es la oración natural del alma»

Leyendo esto, recordé una columna de Carlos Vásquez en el portal de la UdeA en la que hablaba así de la atención. Lo que se dice allí de la Universidad, bien podría decirse de cualquier otro espacio, abierto o cerrado, fáctico o supuesto.

Monday, November 14, 2016

'Somos olas, olas'; un poema y un cuadro de August Strindberg

Un cuadro del dramaturgo, novelista, poeta, pintor y ensayista sueco August Strindberg (1849-1912):

August Strindberg
'Tormenta en los arrecifes', "El holandés volador" [Storm in the Skerries. "The Flying Dutchman"], 1892 (Color de cera sobre cartón. 62 x 98 cm) Galería Nacional de Dinamarca (Statens Museum for Kunst)



Y este poema suyo (un fragmento de la pieza teatral 'Ett drömspel', "Una escena de sueño")

Somos olas, olas
que arrullan los vientos
hasta la calma
–verdes cunas somos, ¡somos olas!–

Humedad somos, y sal;
imitando las llamas,
húmedas llamas somos:
apagándonos, ardiendo,
limpiando, bañando,
engendrando, soportando.

¡Somos olas, olas
que arrullan los vientos
hasta la calma!

August Strindberg, el canto de las olas
Traducción: Carlos Ciro, dos diccionarios y un impulso.

Original en sueco:
Det är vi, vågorna,
som vagga vindarne
till vila!
Gröna vaggor, vi vågor. 

Våta äro vi, och salta;
likna eldens lågor;
våta lågor äro vi.
Släckande, brännande,
tvättande, badande,
alstrande, avlande. 

Vi, vi vågorna,
som vagga vindarne
till vila! 

August Strindberg, Vågorna sjunga
(Ingår i pjäsen "Ett drömspel")

Wednesday, October 05, 2016

"un trigo inagotable" –poema de Philippe Jaccottet–

[Un poema de Philippe Jaccottet, quizá el poeta vivo más importante de la lengua francesa, nacido en 1925]




A veces las lágrimas se elevan a los ojos
como de una fuente,
son ellas la bruma sobre los lagos,
una angustia del día interior,
un agua que la pena ha salado.

¿La única gracia por pedir a los dioses lejanos,
a los dioses enmudecidos, ciegos, derrocados,
a estos fugitivos,
no será que toda lagrima vertida
sobre el rostro cercano
haga germinar en la invisible tierra
un trigo inagotable?

Traducción de Carlos Ciro


Original:

Les larmes quelquefois montent aus yeux / comme d'une source, / elles sont de la brume sur des lacs, / un trouble du jour intérieur, / une eau que la peine a salée. // La seule grâce à demander aux dieux / lointains, / aux dieux muets, aveugles, détournés, / à ces fuyards, / ne serait-elle pas que toute larme répandue / sur le visage proche / dans l'invisible terre fît germer / un blé inépuisable?



Philippe Jaccottet (foto tomada de Zone Critique)

Tuesday, April 26, 2016

Último soneto - Mário de Sá-Carneiro

«Muere joven aquel a quien los dioses aman» ("Quem di diligunt adulescens moritur"), escribió Plauto en su pieza teatral Báquides o 'Las gemelas' de la que Fernando Pessoa toma la expresión para honrar la vida y la obra de su amigo Mário de Sá-Carneiro, quien se suicidó en París un día como hoy, 26 de abril de 2016, a los veinticinco años de edad.



ÚLTIMO SONETO

¡Qué rosas fugitivas fuiste allí!
Las alfombras te llamaban, y viniste...
–Si hoy me duele el bien que tú me hiciste,
es justo, pues mucho te debí.–

¡En qué seda de caricias me envolví
cuando entraste, las tardes en que apareciste!
Cómo fui tras el percal cuando me diste
a besar tu boca, y cómo la remordí...

Pensé que era el mío tu cansancio
–que entre nosotros sería un largo abrazo
ese tedio que, esbeltamente, te inclinaba—...

Y huiste... ¿Qué importa? Si dejaste
el purpúreo recuerdo que animaste,
mi saudade a Color, ¿dónde se enclava?

París, diciembre de 1915
Mário de Sá-Carneiro
Traducción de Carlos Ciro


Fernando Pessoa y Mário de Sá-Carneiro.
Fotograma de la película-documental 'Conversa acabada' (Conversación acabada) de João Botelho (1981)



Original:

Último soneto //
Que rosas fugitivas foste ali: / Requeriam-te os tapetes – e vieste... / – Se me dói hoje o bem que me fizeste, / É justo, porque muito te devi. // Em que seda de afagos me envolvi / Quando entraste, nas tardes que apareceste – / Como fui de percal quando me deste / Tua boca a beijar, que remordi... // Pensei que fosse o meu o teu cansaço – / Que seria entre nós um longo abraço / O tédio que, tão esbelta, te curvava... // E fugiste... Que importa ? Se deixaste / A lembrança violeta que animaste, / Onde a minha saudade a Cor se trava?... // (Paris - dezembro 1915)

En:
Mário de Sá-Carneiro
Poemas Completos
Edição Fernando Cabral Martins
Assírio & Alvim
2001