Thursday, June 01, 2017

Relojería

Charles Simic ha dicho que «en su esencia, un poema lírico trata del tiempo detenido. El lenguaje avanza en el tiempo, pero el impulso lírico es vertical». En su poema, Relojería (o “Reparación de relojes”, aún no decido cómo traducir el título), la relojería de nuestra conciencia del tiempo, y cómo la ilusión de poder medirlo es a un tiempo reacción y adaptación a nuestra condición mortal. El poema es toda una fotografía del tiempo detenido, pero también, del tiempo que incidiosamente se detiene en la muerte. Nacido en Yugoslavia, en 1938, conserva sin duda, entre sus primeros recuerdos, entre sus imágenes mentales, recuerdos de su natal Belgrado bombardeada en 1941. El infinito borbotea en el tiempo detenido del poema, en su eternidad de piñones y volantes mínimos y tenues como una gota de lluvia, mientras el café, hierve, cauteloso como el corazón ante la pesadilla, mientras saboreamos nuestras vidas que son solo paso.


Relojería

Un pequeño piñón
incandescente,
tembloroso como
una mariposa ensartada.

Manecillas lanzadas
en todas direcciones:
la intersección
que uno alcanza
en una pesadilla.

Por encima de eso
el número 12 preside
como un apicultor
sobre el zumbador enjambre
del reloj abierto.

Otros piñones
que podrían caber
en una gota de lluvia.

Herramientas
que han de ser pinzas
del resplandor de estrellas árticas.

Diminutos molinos dorados
moliendo invisibles
granos de café.

Cuando el café hierve
cauteloso,
para no quemarnos,
lo elevamos
hasta los labios
de la más próxima
oreja.

Charles Simic
Traducción de Carlos Ciro




Original en inglés:


Watch Repair

A small wheel 
Incandescent, 
Shivering like 
A pinned butterfly. 

Hands thrown up 
In all directions: 
The crossroads 
One arrives at 
In a nightmare. 

Higher than that 
Number 12 presides 
Like a beekeeper 
Over the swarming honeycomb 
Of the open watch. 

Other wheels 
That could fit 
Inside a raindrop. 

Tools 
That must be splinters 
Of arctic starlight. 

Tiny golden mills 
Grinding invisible 
Coffee beans. 

When the coffee’s boiling 
Cautiously, 
So it doesn’t burn us, 
We raise it 
To the lips 
Of the nearest 
Ear.



Charles Simic (‘Watch Repair’. Selected Early Poems)