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Showing posts from November, 2013

Un poema de Carlos Vásquez (Colombia, 1953)

Comparto, con alegría y recogimiento, este bello poema inédito de Carlos Vásquez quien, además de maestro, compañero y amigo es, sin duda, una de las voces más sólidas y singulares e la poesía colombiana actual e incluso de la poesía en lengua española.


Pintores
la soledad es infinita para los pintores, qué sentido tendría su luz, bien sea en paisajes aureolados o en bocas contraídas o gritos, si los pintores no traspusieran su intención, su soledad sería redonda y se justificaría, hallaría palabras y las imágenes, aguas, ramas cielos sin nubes, pasarían a su imaginación, pero hay una pureza, un plantar la cara ante el vacío, que la luz se filtre y entonces todo se ve y ellos no necesitan decir nada, por eso tan solos, tan místicos, esa extraña satisfacción, no pedir nada, para nada prepararse, los pintores plantan su mirada y la vida se abre, pero nunca dejan de ver y por eso se acercan a la música y son desnudos como las praderas, si los pintores no se ajustaran tan nítidamente a la…

Robert Frost - Algunos tonos y una nota (Tres breves poemas imprescindibles)

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Robert Frost. Tres poemas imprescindibles

Es imposible, a mi juicio, traducir a Robert Frost sin verse en la obligación –más que con muchos otros poetas– de distanciarse de sus palabras, de reconstruir con otras lo que queda de sus poemas al verterse en otra lengua. Hay una extrañísima mezcla de precisión sosegada del sentido y de inquieta sonoridad formal en cada una de sus poesías. Por esta razón, incluiré en esta ocasión dos versiones alternativas de cada poema: una, tratando de contener mi nece(si)dad de trans-creación y otra, permitiéndole ser:

NOTHING GOLD CAN STAY
Primer intento (cuasi-traducción):
Nada (en) oro puede durar
El primer verde de la naturaleza es oro, su tono más arduo de conservar. su más temprana hoja es una flor; pero sólo es así una hora. Después la hoja se desvanece en hoja, y el Edén en la pena se hunde, y la aurora cae en el día nada en oro puede durar.

Segundo intento (versión, trans-creación):
De oro, nada perdura
De Natura el oro es primer verde arduo matiz que un parpad…

Un poema de Walt Whitman - Mientras yo en silencio meditaba

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MIENTRAS YO EN SILENCIO MEDITABA
Mientras yo en silencio meditaba, volviendo sobre mis poemas, escrutándolos, demorándome en ellos, un fantasma con aspecto desconfiado ante mí se irguió –terribles su belleza, su edad y su poder–. Y desde las antiguas tierras, el genio de los poetas dirigiendo hacia mí, flamígeros, sus ojos, con el dedo señalando múltiples canciones inmortales dijo con voz amenazante: ¿qué cantas tú?, ¿acaso desconoces que es sólo uno el tema para los bardos inmortales? Y la guerra es ese tema, la suerte de las batallas, la formación de soldados perfectos.
Pues así sea, respondí entonces. También yo, altanera sombra, la guerra canto, y una más duradera y grande que ninguna; en mi libro, con variable fortuna, he perseguido, entre huidas, avances y retiradas, las aplazadas victorias inciertas,
(aunque segura o casi segura me parece, al fin, la victoria). Campo de batalla el mundo, por la vida y por la muerte, por el Cuerpo y por el Alma eterna, ¡Oíd!, también yo he venido, y al entonar e…

El Cordero y El Tigre - William Blake

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William Blake publicó sus "Cantos de inocencia" (Songs of Innocence) en 1789 y su "contracara", los "Cantos de experiencia" (Songs of Experience) cinco años después, en 1794. Así, El Cordero del primer poemario tiene por "contracara" a El Tigre del segundo; y tal vez, tras la aparente "insipidez" del primero resulte subyugante la fogosidad del segundo, aunque sean, de algún modo, co-independientes. El inglés G.K. Chesterton tal vez haya comprendido bastante bien a Blake cuando escribió sobre él: «Por entre las tinieblas y el caos de su obcecado simbolismo y sus perversas teorías, por entre la tormenta del delirio y la noche cerrada de su locura, reitera, con precisión apasionada, que sólo puede ser adorable aquello que es digno de ser amado, que la divinidad está en una persona o en una brisa, que tanto más conozcamos las cosas altas, más habremos de hallarlas palpables y encarnadas, y que la forma entera de los cielos es toda semejan…