Friday, February 24, 2017

Die Dunkel-Impflinge - Los de-inoculada-oscuridad

Quizá también la luz al momento de manar esté hecha jirones, deshilachada, como hebras que ya no pueden trenzarse, que ya no atan ni tensan. Paul Celan escribió, en 1968, ‘Fadensonnen’, un poemario hecho como su título, de luz deshilachada. Cada fragmento, un sol raído, arañado por la minuciosa garra de una pluma, cada breve hoja inoculada por la oscuridad de la tinta que intenta cercar la herida, restañar lo que en ella sangra y calla, el tú que apenas despunta entre las manos, allí donde lo más atado, donde la oscuridad se injerta en la hoja, quiere decirse libre.

Este poema, ‘Fadensonnen’, ha rehuido todos mis intentos de traducción. Apenas garabatos, balbuceos de incomprensión y latidos he puesto en las hojas en varias ocasiones. Hay un fragmento de la segunda parte del poema, que, creo, contiene –como todos, pero con alguna especie de intensidad mayor–, esa idea de una luz que es solo esquirlas, filamentos, pero que, en su discontinuidad absoluta lleva consigo la totalidad de cada fuente, de cada sol, cada hebra de luz es un sol, un sol-filamento. Ese fragmento, me parece, ha sido esquivo a varios intentos de traducción, también al mío, que presento a continuación, como un descaro amable, como una invitación a buscar, entre lo oscuro, el calor de esa hilacha de sol.

LOS DE-INOCULADA-OSCURIDAD, en
su imperturbable circuito
al rededor de la herida,
como-agujas,
más allá del número y del sinnúmero,
con su encargo, infatigables, 
el rasgueante-ruido de cristal templado
de la escritura, 
en ambas orillas
el saturado
precinto-de-las-manos (a medias
destellas tú, de alabastro), 
en la invernal clemencia
un pinar se dice libre. 
Paul Celan, Fadensonnen (Soles-Hilos), 1968

El escrito original en alemán (celaniano) dice así:

DIE DUNKEL-IMPFLINGE, auf
ihrer unbeirrbaren Kreisbahn
rund um die Wunde,
nadelig,
jenseits von Zahl und Unzahl,
auf Botengang, unermüdlich, 
die glasharten
Schleifgeräusche der Schrift, 
an beiden Säumen
das aufgeforstete

Hände-Revier (du halber
Schein, alabastern), 
in der wintrigen Schonung
spricht eine Kiefer sich frei. 
Paul Celan, Fadensonnen, 1968
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