Thursday, January 22, 2015

Esta Pequeña Luz nos acompaña



Esta Pequeña Luz nos acompaña


Vásquez, Carlos. Pequeña Luz. Ed. Pre-Textos. Valencia, España. 2014

Tal vez pueda decirse esto también de la amistad: esta Pequeña Luz nos acompaña. Siempre es difícil intentar tocar —rozar apenas— con palabras la obra de un autor y más aún cuando la cercanía humana, la amistad, exaltan y regocijan el ánimo. La generosidad y la complicidad de fraternal de lectores apasionados de poesía me ha permitido compartir con Carlos Vásquez, autor del poemario Pequeña Luz editado amorosamente por la Editorial Pre-Textos de Valencia, España en los últimos meses de 2014, el nacimiento de este libro al que he asistido desde el primer momento con una mezcla de alegría, asombro y honor.

La escritura de Carlos Vásquez es intensa, está atenta al signo en una actitud de escucha y contemplación y cala en cada palabra sus intensidades. Cada poema nace desde el momento mismo de su gestación: la idea que cada poema encarna es el propio poema y por eso su lectura resulta fluida y natural incluso en sus líneas más interiorizadas o paradójicas. Son poemas desnudos, hechos de palabras despojadas de intenciones y de cualquier señal de discurso. La poesía en Pequeña Luz desafía, desde su génesis intuitiva e integral, los límites del lenguaje y del pensamiento, sin forzar ningún cerrojo, sin acorralar ningún sentido ni rodear de espinas alguno que quiera imponerse sobre los otros.

Tal vez lo luminoso y lo fugaz sean ya metonimias gastadas de la creación, pero también por esto, la precisión del adjetivo "pequeña" renueva esa luz que no es otra que la luz creadora, que esa luz que, al decir de Lezama-Lima es «el primer animal visible de lo invisible», de la luz que es, a un mismo tiempo, el signo y el mundo, la materia y la forma, es la muerte y la vida tanto del ser como de la palabra. Es la pequeña luz la que recupera la asociación de lo luminoso con lo cóncavo y lo oscuro, con el hueco y el eco, con la noche y lo residual y es justo en esos espacios ahuecados como las manos que acunan el agua desde donde surge y germina la creación poética.

Carlos Vásquez me ha compartido amablemente, esta bella resonancia que su libro a tenido en otro poeta, Elkin Restrepo, con la que solo puedo estar de acuerdo y que reproduzco aquí con el permiso de su destinatario:

«Carlos, hola:
Me parece que sobre tu libro se debe hablar con mucho entusiasmo.
Desde hace años en Colombia no se publicaba un volumen de poemas
más consistente y hermoso. Ese mundo íntimo que allí se despliega, poblándose
con tan amplio registro de cadencias y tonos, esa voz que allí
habla (canta) es tan natural e intensa que sólo puede ofrecerla la Poesía,
la Gran Poesía. Eres un extraordinario poeta y Pequeña Luz es la constatación.
Muchas gracias por el libro
al cual le deseo la mayor de las suertes y que sea leído y disfrutado
por todos los buenos lectores de Poesía.
Un fuerte abrazo.
Elkin»

Lo releo y pienso sí. Definitivamente es este «un libro del que debe hablarse con mucho entusiasmo» y que ofrece «un mundo íntimo que se despliega, poblándose con tam amplio registro de cadencias y tonos» y en el que «la voz que habla (canta) es tan natural e intensa que sólo puede ofrecerla la Poesía, la Gran Poesía».

Con entusiasmo pues, comparto esta pequeña muestra de la Pequeña Luz que nos regala Carlos Vásquez a los lectores de Poesía:


Isla

Arena tan blanca, parece haber rozado
su agua perpetua, muchas mareas
juntas y a su lado escuálidas noches
cabecean sobre breves montañas,
cuentas con mi aprobación,
mi lealtad al oleaje de tantas edades,
y no me hallo lejos, puedo ir y volver,
la orilla no es luego menos ajena,
basta que gire y el paisaje se
abre, están las garzas,
y los pájaros grandes, los álamos
acaso no sean tan blancos,
el sol me hace explayar,
su cielo sin bordes nunca me deja,
pequeña isla repleta de años,
la recorro y vuelo en la media mañana,
me enternecen sus
vientos, cómo discurre el río llevando
sus piedras, isla invisible y profunda,
qué haces ahí varada en el
agua, qué destino o cristalina marea,
y los troncos  se apartan
arrastrando tu casa,
pero no parece quisieras volver,
tu pañuelo está quieto y tu mano
no hace la más mínima seña.

[En: Vásquez, Carlos. Pequeña Luz. Editorial Pre-Textos. Valencia, España. 2014; p. 75]

P.S. El libro, que sin duda llegará en breve a las librerías colombianas, puede adquirirse ya en diversas librerías en línea, como esta: Casa del Libro



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